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María de Tauri se suicidó en Corres tras ser perdonada por la Inquisición

María de Tauri fue acusada de brujería durante la Inquisición y posteriormente perdonada. Tras su liberación sintió una profunda culpa por las denuncias que había realizado y decidió acabar con su vida lanzándose al río en Corres. El testimonio destaca que los interrogatorios obligaban a las acusadas a señalar a otras cinco mujeres, lo que generaba cadenas de acusaciones interminables. Muchas de las procesadas eran mujeres normales y corrientes, aunque algunas conocían hierbas y ungüentos. Se cuestiona la definición actual de la RAE sobre bruja y se menciona el caso de San Esteban, donde el 80 por ciento de la población fue acusada, lo que desmiente que todas fueran herboleras.