El Alcázar de Toledo resistió 70 días pero el mito franquista ocultó la verdad
El 21 de julio de 1936 el coronel José Moscardó se refugió en el Alcázar de Toledo con militares, guardias civiles, falangistas y unos 600 civiles. Durante setenta días resistieron el asedio de las fuerzas republicanas que amenazaron con fusilar a su hijo Luis. La propaganda franquista convirtió esa amenaza en un relato de heroicidad, aunque el hijo de Moscardó murió un mes después por otras causas. El 27 de septiembre las tropas del general Varela levantaron el cerco y al día siguiente Franco entró en Toledo. Las ruinas del Alcázar se mantuvieron como símbolo propagandístico hasta 1952, cuando se completó la reconstrucción. Hoy la fachada norte alberga el Museo del Ejército y la sur la biblioteca regional de Castilla-La Mancha.