Dos rescates en Crimea y Australia evidencian los riesgos del clima extremo
Dos rescates en zonas muy distantes ponen de relieve los efectos de un clima cada vez más extremo. En la localidad de Coreis en Crimea las lluvias torrenciales provocaron inundaciones que obligaron a los equipos de rescate a usar cuerdas para salvar a un niño atrapado en su vivienda. A casi 15.000 kilómetros en Brisbane un conductor fue extraído de su vehículo mientras este se hundía en una riada tras acumularse más de 300 litros por metro cuadrado en dos días. Ambos incidentes muestran la fuerza de las corrientes y la necesidad de intervenciones rápidas para evitar tragedias.