La delicada recolección y envasado del espárrago ecológico en Navarra
En los campos de Lodosa, Navarra, comienza la campaña de recolección del espárrago ecológico durante los meses de mayo y junio. La cosecha se realiza preferentemente de noche o madrugada para evitar que las cabezas del espárrago se pongan moradas por el sol y para facilitar el trabajo en condiciones más frescas. El proceso de recolección es manual con una gubia para sacar el espárrago con cuidado, evitando dañar los brotes nuevos. Tras la cosecha, los espárragos se llevan rápidamente a la fábrica donde se someten a un lavado intenso para eliminar restos de tierra. El pelado, que antes era manual, ahora se realiza con maquinaria especializada que pela toda la circunferencia del tallo. Posteriormente, se escaldan para neutralizar enzimas y evitar oxidaciones, un paso esencial para conservar la calidad del producto. En la planta también se envasan alcachofas de Tudela con denominación de origen. Por último, los espárragos se distribuyen por tamaño, se envasan en latas de aluminio protegidas en cajas con agua para evitar golpes y se esterilizan en autoclave, permitiendo que se mantengan en perfectas condiciones hasta por cinco años sin refrigeración. Este proceso meticuloso refleja la importancia del espárrago de Navarra, conocido como su oro blanco, un producto delicado que requiere extremo cuidado en su manejo para satisfacer a los consumidores.