Un tenista ha alzado la voz contra la distribución de ganancias en los Grand Slams, donde los jugadores solo reciben entre el 13 y el 14% de los ingresos totales.
Compara esta cifra con otros deportes como el fútbol, baloncesto, NBA o rugby, en los que los deportistas se reparten entre el 40 y el 50%. "Es un poco absurdo", afirma, destacando la disparidad.
Para cambiar esta realidad, insiste en que los jugadores top deben unirse y ponerse de acuerdo, ya que los de menor ranking no tienen poder de influencia. "Sin nosotros no hay negocio", sentencia, advirtiendo que sin acción colectiva nada mejorará.