Familias de un colegio de Zaragoza cubren ventanas con cartones para combatir el calor
Familias de un colegio de Zaragoza han recurrido a una solución provisional para hacer frente al calor: pegar cartones en los cristales de las ventanas. Esta medida, que implica entre 30 y 40 cajas recicladas, busca reducir el impacto del sol en el comedor, por donde pasan diariamente más de 800 niños. El edificio, aunque reciente, carece de materiales aislantes suficientes, lo que provoca un efecto invernadero en las zonas con grandes cristaleras. Las temperaturas han alcanzado los 38 grados en mayo, superando los registros habituales y generando inquietud entre padres y madres. La preocupación se extiende a las colonias de verano de julio, por el riesgo de que los alimentos se estropeen y afecten a los menores. Expertos y trabajadores destacan que, mientras la normativa laboral prohíbe trabajar por encima de 27 grados, los niños permanecen expuestos a condiciones más extremas.