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Mil botellas de vino envejecen bajo el agua en una cetárea de Comillas

En Comillas, Cantabria, un antiguo vivero de langostas construido en 1903 alberga ahora un experimento vinícola singular. Mil botellas de vino han permanecido sumergidas desde octubre en aguas controladas, compartiendo espacio con ostras y langostas. El intercambio generado por las mareas y la vida marina aporta al vino mayor cuerpo, toques de salinidad y frescura, según explican los responsables. Las botellas saldrán al mercado a un precio aproximado de 60 euros cada una.