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El mar Mediterráneo a más de 26 grados alimenta las lluvias torrenciales

El Mediterráneo mantiene temperaturas superiores a los 26 grados, tres por encima de la media habitual para estas fechas. Este calentamiento incrementa la evaporación y carga la atmósfera de humedad disponible para precipitaciones intensas. El contraste con aire frío en las capas altas genera inestabilidad, aunque no siempre se requiere una DANA. Una lengua de aire frío en forma de U puede producir el mismo efecto. Los vientos procedentes del mar chocan con las cadenas montañosas cercanas a la costa, obligando al aire húmedo a ascender y condensarse. Este mecanismo favorece tormentas persistentes y elevados acumulados de lluvia.