El pasado Día Marítimo Mundial centró la atención en el Ártico, una región de 14 millones de kilómetros cuadrados que sufre un calentamiento hasta cuatro veces superior a la media mundial. La banquisa ha perdido ya dos millones de kilómetros cuadrados desde 1979 y este año alcanzó su mínima extensión el 12 de septiembre.
Según el análisis, la mayor parte del hielo actual es estacional y, de continuar la tendencia, el Ártico quedaría prácticamente libre de hielo durante el verano antes de 2050. Esta transformación abre nuevas posibilidades comerciales.
Estados Unidos, Rusia, China y Corea del Sur estudian tres rutas árticas que podrían reducir significativamente los tiempos de navegación. Un buque que viaja de Tokio a Rotterdam tardaría 18 días menos por el Ártico que por el canal de Suez.
Sin embargo, el deshielo también provocará subida del nivel del mar, alteración de corrientes oceánicas y graves daños en los ecosistemas polares.