Un amplio dispositivo de seguridad se ha desplegado desde primera hora en Castillejos, en la frontera con Ceuta. Agentes de policía, fuerzas auxiliares y miembros de la Gendarmería Real controlan la playa y las rotondas para impedir que los jóvenes que regresan intenten volver a nadar hacia España.
Varios de los retornados han relatado las difíciles condiciones que encontraron en Ceuta, donde aseguran que se declaró el estado de emergencia, sufrieron robos y tuvieron que dormir en el monte. Mohamed y Anour explican que buscaban un futuro mejor pero que la vida allí resultó mucho más dura de lo esperado.
El perfil de la mayoría de estos jóvenes coincide con el alto desempleo juvenil en Marruecos, que afecta a cerca de tres millones de personas, el 35% de la población joven del país. A lo largo del día, los centenares que han regresado abandonan Castillejos en autobuses hacia sus localidades de origen.