El calor extremo: cómo afecta a tu cuerpo y por qué debes hidratarte
El exceso de calor provoca que la temperatura corporal aumente y active mecanismos de termorregulación como la vasodilatación de los capilares y la sudoración. Estos procesos permiten que la sangre se enfríe cerca de la piel y que el sudor evapore para reducir el calor, aunque en condiciones de alta humedad resulta más difícil porque el sudor no se evapora con facilidad. La deshidratación derivada del calor puede causar cansancio, fatiga, problemas musculares, somnolencia y síntomas neurológicos como apatía o falta de concentración. Además, el calor aumenta el prurito y puede complicar el efecto de algunos medicamentos si los riñones no funcionan correctamente por falta de líquidos. Las personas mayores requieren especial atención porque con la edad se reduce la sensación de sed, lo que eleva el riesgo de deshidratación y posibles intoxicaciones farmacológicas.