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Multas de hasta 750 euros amenazan la tradición de tomar el fresco

Vecinos de un pueblo mantienen viva la costumbre de sacar la silla a la calle para tomar el fresco durante el verano. Esta tradición permite charlar, cotillear y combatir la soledad que trae el invierno. Algunos residentes expresan su rechazo a una posible multa de hasta 750 euros que podría acabar con esta práctica. Consideran que forma parte de su vida diaria y de la herencia de sus padres. El cotilleo y las conversaciones espontáneas son parte esencial de estos encuentros al aire libre. Los participantes aseguran que este momento diario les ayuda a mantenerse conectados con la comunidad.