Bustar Viejo rinde homenaje a los presos políticos del ferrocarril Madrid-Burgos
Bustar Viejo ha rendido homenaje a los miles de presos políticos que levantaron el ferrocarril Madrid-Burgos durante la posguerra. Los reclusos, condenados por defender la democracia, trabajaban jornadas de sol a sol bajo vigilancia armada y castigos con látigo. Destacamentos penales como el de Bustar Viejo albergaban a unas 6.000 personas en total. Muchas familias se instalaron en pequeñas construcciones cercanas para permanecer junto a los presos, ya que la huida resultaba imposible con mujeres e hijos presentes. Testimonios como el de Teófilo Sánchez recuerdan el sufrimiento de generaciones marcadas por el trabajo forzado y la falta de condiciones sanitarias. El lugar sigue siendo un símbolo de la memoria de aquellos años de hierro y sangre.