Vecinos llevan siete años esperando ayudas para reparar grietas en sus hogares
Los vecinos de un barrio afectado viven con miedo ante las grietas que aparecen en techos, paredes y suelos de sus hogares. Atribuyen el problema al movimiento de la cimentación, que se agravó tras las obras del metro, y no a un simple mantenimiento. Llevan más de siete años renovando solicitudes de ayuda al ayuntamiento sin que se materialice ninguna intervención. El consistorio responde que corresponde a los vecinos hacerse cargo de las reparaciones. El Colegio Domingo Lozano fue clausurado hace dos años por el mismo motivo y el suelo de la plaza frente al centro presenta ondulaciones evidentes. Los residentes temen que se produzca una desgracia antes de que se actúe.