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El prejuicio homófobo en el Patronato de la Mujer archivó el caso de Inmaculada

Un informe interno del Patronato de la Mujer definía a Inmaculada como una lesbiana peligrosa. Ese prejuicio ideológico y homófobo pudo condicionar que la justicia archivara su caso. En estos centros se encerraba a las jóvenes que no encajaban en el modelo de madre y esposa perfecta impuesto desde el franquismo. Inmaculada acumulaba tres factores de marginación: provenir de una familia humilde, fugarse del reformatorio y ser lesbiana. En 1983 la directora del centro, Feliciana Sánchez, declaraba que las lesbianas le repugnaban y que lo único que deseaba era que se marcharan. Esa salida solía significar el traslado a psiquiátricos donde se aplicaban electroshocks y tratamientos insulínicos.