El cambio de hora que se produce dos veces al año en España responde a la inclinación del eje terrestre, que mide unos 13.000 kilómetros y forma un ángulo de 23,4 grados con el plano de la órbita. Esta característica astronómica genera las cuatro estaciones y hace que el momento de salida y puesta del sol varíe hasta tres horas entre verano e invierno.
El país comparte esta práctica con gran parte de Europa, Estados Unidos, Canadá y otros territorios. Debido a su extensión, las diferencias horarias entre el este y el oeste son notables: sin cambio de hora, el amanecer del 31 de diciembre llegaría a Mahó a las 8:10, a Madrid a las 9:38 y a A Coruña pasadas las 10 de la mañana.
Mantener el horario de invierno de forma permanente adelantaría la salida del sol en junio hasta las 5:18 en Mahó y cerca de las 6 en A Coruña. El vídeo concluye que nunca amanece a gusto de todos y plantea la pregunta de si los espectadores prefieren el horario de verano o el de invierno.