Una fuerte oscilación de la corriente en chorro ha generado una configuración en omega que explica las altas temperaturas de finales de mayo. Entre una borrasca al oeste y otra al este de la península, una cresta anticiclónica arrastra aire cálido subtropical que queda atrapado, se comprime y se recalienta como bajo una tapadera.
Este fenómeno ha provocado numerosos récords de temperatura máxima en España y Europa occidental, algunos en observatorios con series centenarias. Entre los valores destacados figuran 40,3 grados en Mora (Portugal), 39 en Fitú (Francia) o 35,1 en Kew Gardens (Londres).