Una escena de alta tensión se desata en la finca cuando Rafael y sus allegados descubren la desaparición de Leonor y su hija María. Han revisado alcobas, áreas de servicio, cocina y otros rincones sin hallar rastro de ellas.
El desconcierto crece en la noche cerrada, con temores de que algo grave haya ocurrido. Alejo y Britos intentan calmar a Rafael, pero este exige una batida inmediata: hombres deben rastrear el valle, el lago de la reina, las cubas del sur y el monte.
Rafael prepara su caballo para unirse a la búsqueda, ignorando los consejos de su hermano y Braulio de quedarse en la casa. La familia confía en que las encuentren pronto, pero el pánico domina la situación.