Madrid necesita otros espacios: la religión como valor más allá de las redes
Madrid ha experimentado un aumento de población migrante procedente de contextos donde la religión sigue teniendo un papel central en el lenguaje y las prácticas cotidianas. La oradora contrasta esta realidad con el impacto de las redes sociales, que considera contrarias a la concordia y el respeto mutuo. Aunque se identifica como atea, destaca que la religión puede transmitir valores positivos y que la sociedad necesita espacios diferentes para relacionarse y celebrar de otro modo.