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Carlos V defiende el español ante el Papa y embajadores de Francia

Al regresar de su victoria en Túnez, el emperador Carlos V se reunió en Roma con el papa Pablo III. En presencia de dos embajadores del rey Francisco I de Francia, el monarca tomó la palabra y acusó al soberano galo de colaborar con los turcos y actuar contra la paz universal. Lo más destacado del episodio, según el cronista Fray Prudencio de Sandoval, fue la decisión de Carlos V de expresarse en castellano. El emperador rechazó el latín, el italiano y el francés, su lengua familiar, y respondió a las quejas de los embajadores afirmando que su lengua española era tan noble que merecía ser sabida y entendida por toda la gente cristiana. El texto plantea qué ocurrió en los veinte años previos para que el emperador adoptara esta postura consciente de reivindicación lingüística en un acto oficial.