Soy un depredador de almas: así conocí a Manolo y Javier en la noche barcelonesa
El narrador recuerda su llegada triunfal al club 54 de Barcelona montado en una carroza de caballos y con el mejor peluquero de la ciudad. Se define como un depredador de almas en su gueto nocturno y relata el impacto que le causó Manolo, un chico con rasgos muy femeninos que bailaba como un ave del paraíso. También describe el primer encuentro con Javier en una discoteca, donde quedó impresionado por sus zapatos puntiagudos y grandes abanicos. Aunque él era entonces muy tímido, Javier, que le llevaba unos años, fue directo y tomó la iniciativa en la relación.