Islandia celebra este domingo un referéndum para decidir si reabre las negociaciones de adhesión a la Unión Europea que abandonó hace más de una década.
Un eventual resultado favorable no implicaría la entrada automática del país en el club comunitario, ya que sería necesario celebrar una segunda consulta popular para ratificar cualquier acuerdo.
El debate se centra en la economía: la inflación alcanza el 5,6% y tanto la vivienda como la cesta de la compra han alcanzado máximos históricos. Los partidarios del sí creen que la adhesión estabilizaría los precios y permitiría adoptar el euro, mientras que los del no atribuyen los problemas al gobierno actual y rechazan cualquier cesión de cuotas pesqueras.
Las encuestas otorgan ventaja al sí, aunque el margen se ha reducido en los últimos sondeos. El resultado es seguido con atención tanto en Reikiavik como en Bruselas.