Bad Bunny convierte el estadio en una fiesta caribeña ante 64.000 fans
Bad Bunny subió anoche al escenario de un estadio de la capital con una actuación de tres horas que se convirtió en una fiesta caribeña. El público, que había esperado durante horas con neveras y comida, llenó el recinto hasta sumar 64.000 personas que bailaron al ritmo de salsa, reggaetón y dembow. El artista puertorriqueño invitó a Mike Towers y detuvo la música en varios momentos para charlar con algunos seguidores. Desde el exterior, cientos de personas siguieron el concierto, que ha sido descrito por asistentes como explosivo y el mejor de su vida. Este fue el primero de los diez conciertos que Bad Bunny ofrecerá en la capital.