Mozart se marida con papada y caviar en una velada musical y gastronómica
Una distendida conversación entre participantes explora la posibilidad de emparejar compositores clásicos con platos de alta cocina. Se plantea un vals de la familia Strauss como acompañamiento ideal para un mousse de chocolate por su carácter azucarado y vaporoso. Para un jamón bien cortado se propone el segundo movimiento del Concierto para chelo número uno de Haydn, evocando el movimiento del arco del violinista con el del cortador. Mozart recibe una papada cocinada durante setenta horas convertida en pudín y cubierta de caviar para evocar la sal y el yodo del ibérico. Finalmente, Puccini se asocia a una bullabesa de pescado y marisco con un toque de anís que recuerda el coro de los pescadores de Madame Butterfly.