La historia del hámster Mofletes que conquistó laboratorios y hogares del mundo
En 1930 un zoólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén capturó en un campo de trigo cerca de Alepo a una hembra de hámster dorado llamada Mofletes junto con sus once crías. El animal, destinado a los estudios sobre leishmaniosis del parasitólogo Saúl Adler, sufrió tal estrés que devoró a su camada, un comportamiento conocido como canibalismo filial. Los científicos criaron a los ejemplares supervivientes y los enviaron a laboratorios del Reino Unido. Su docilidad y facilidad de reproducción los convirtieron rápidamente en el modelo animal preferido, desplazando a los hámsters chinos. Quince años después de la captura, los descendientes de Mofletes ya se vendían como mascotas en Europa y Estados Unidos. Hasta finales de los años setenta, prácticamente todos los hámsters que habitaban hogares y laboratorios del mundo procedían de aquella única camada siria.