El crucero MV Ondius, que zarpó de Ushuaia el 1 de abril con destino a las Canarias, se ha convertido en foco de un brote de hantavirus variante Andes. Esta enfermedad, transmitida principalmente de roedores a humanos por heces u orina y entre personas por contacto estrecho como intercambio de fluidos, presenta síntomas como fiebre, problemas gastrointestinales y respiratorios.
La crisis escaló con la primera muerte el día 11, seguida de otra el 24 en Santa Elena —donde la esposa del fallecido fue evacuada a Sudáfrica y murió— y una tercera el 2 de mayo en Cabo Verde, donde no se permitió el desembarco. Sin vacuna disponible debido a su baja incidencia anual, el virus tiene una mortalidad cercana al 40% y un período de incubación de hasta seis semanas.
La OMS mantiene el riesgo global en bajo, pero ha coordinado la llegada a Granadilla, aunque el barco no atracará. Los españoles serán trasladados en avión militar al hospital Gómez Ulla en Madrid para exámenes, mientras otros pasajeros dependen de sus países o de Países Bajos, bajo cuya bandera navega el buque.