Cuando fui madre me cuestioné el odio y elegí la empatía para mis hijos
Una mujer relata su proceso de superación personal tras años de silencio como mecanismo de protección. Al convertirse en madre, cuestionó el impacto de sus experiencias en el futuro de sus hijos y sintió la necesidad de aportar para evitar que sufrieran lo mismo. Aunque reconoce haber sentido odio como parte de su evolución, describe cómo este sentimiento se apaciguó con el tiempo. La empatía y la escucha del sufrimiento ajeno le permitieron encontrar espacios comunes con personas diferentes. Finalmente, afirma que el odio impide la felicidad y que todas las personas tienen derecho a ser felices.