¿Por qué sonreímos en las fotos si no estábamos felices?
El narrador inicia una reflexión espontánea sobre el acto de posar para fotografías. Señala que los adultos han aprendido a sonreír aunque no estuvieran haciéndolo segundos antes. Observa con sorpresa la expresión de su hijo en una foto grupal y calcula que parecía notablemente más feliz que el resto de los niños. El tono es casual y humorístico al comparar la naturalidad infantil con la pose adulta.