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Después de años sin llorar por la migración, el dolor regresa con fuerza

Un migrante comparte su proceso de endurecimiento emocional tras dejar su país. Durante años evitó llorar para poder sostenerse y apoyar a otros que también migraban. Las pérdidas de seres queridos, entre ellas una prima y amigos cercanos, junto con el contexto de protestas y dificultades, rompieron esa coraza. Hoy reconoce que el dolor ha regresado. A pesar de la complejidad del mundo que describe, el relato concluye con un gesto de acompañamiento mutuo y la decisión de seguir adelante llorando mientras se baila.