Ceuta sufre un trauma inesperado tras la llegada de 80.000 personas
Ceuta presenta una imagen dual: por un lado, su centro colonial y la plaza de la Virgen de África transmiten belleza a primera vista. Por otro, la ciudad atraviesa un momento de ruptura debido a la crisis humanitaria que comenzó hace un mes. La llegada de más de 80.000 personas, de las que unas 10.000 siguen en la ciudad, ha alterado la convivencia habitual entre distintas religiones y culturas. Los residentes perciben un cansancio generalizado y, en algunos casos, han surgido enfrentamientos que se han ido calmando. A pesar de la presencia reforzada de ejército y policía, los ceutíes rechazan aparecer como personas intolerantes y mantienen la esperanza de que la situación se resuelva cuanto antes.