El vídeo plantea la difícil pregunta de si el juicio social o la exigencia personal pesa más sobre las mujeres respecto a su cuerpo. Señala que las mujeres son sentenciadas de antemano por habitar un cuerpo y se sienten permanentemente cosificadas tanto en la vida real como en internet.
Según un estudio de la ONU citado en el contenido, las mujeres tienen 27 veces más posibilidades de ser atacadas en internet que los hombres. El texto invita a cambiar el diálogo interno hacia el cariño y la indulgencia, recordando que somos mucho más que una apariencia física.
Aunque el juicio externo siga siendo despiadado, el mensaje final subraya que quererse a una misma puede hacer la vida más sencilla, tal como expresa la canción de Valeria Castro.