Alacrán se ha convertido en un refugio para jugadoras de fútbol que buscan un espacio seguro y acogedor. Allí, una de sus miembros lo describe como el lugar donde ha encontrado su grupo de amigos y amigas, su 'familia elegida'.
El testimonio subraya la igualdad de género en el deporte: las mujeres también juegan, entrenan y compiten con el mismo entusiasmo. Además, destaca que alrededor del 50% de la asociación pertenece a la comunidad LGTBI, un orgullo que quieren representar ante todos.
Este espacio representa valores de diversidad e inclusión en el fútbol amateur, invitando a que el mundo vea que todos tienen cabida en el juego.