El debate sobre la preparación física en el Mundial pone el foco en la fatiga acumulada por los jugadores. Según el análisis, ninguna selección puede alcanzar su nivel óptimo porque los futbolistas llegan tras una temporada muy exigente y no existe margen para entrenar durante el torneo.
Las exigencias del fútbol actual, con desplazamientos a 24-25 km/h durante varios kilómetros, provocan un desgaste neuromuscular notable. Aunque la recuperación cardiovascular es rápida, el sistema neuromuscular necesita más tiempo para recuperarse, lo que influye en el rendimiento junto con los nervios y la responsabilidad competitiva.