Francisco Marco, investigador de la defensa, ha declarado con rotundidad que Jonathan Andick es inocente y ha puesto su propio nombre en juego para respaldarlo. Acusa directamente al sargento que inició la investigación de haber realizado una persecución personal y de manipular pruebas como las huellas encontradas en la montaña.
Los Mossos d'Esquadra han respondido defendiendo la profesionalidad del equipo que intervino, incluyendo expertos de policía científica, y han negado que se haya obviado a testigos o que exista contaminación intencionada de la escena. El juzgado de Martorell ha sido mencionado por sus limitaciones estructurales a la hora de gestionar detenidos.
La defensa sostiene que no se tomaron declaraciones a los montañeros presentes y que la cadena de custodia de las pruebas es defectuosa. Los agentes, por su parte, afirman que recopilaron indicios de forma correcta y que corresponde a la jueza decidir sobre cualquier ampliación de la investigación.
El caso se encuentra en una fase inicial marcada por acusaciones cruzadas entre la defensa y los Mossos d'Esquadra.