España arrastra el pecado original de la Transición en su libertad de expresión
El debate aborda la tolerancia a la exaltación del franquismo y el fascismo en las calles españolas. Según el análisis, la redacción de la Constitución de 1978, con una fuerte presencia de falangistas, impide límites similares a los aplicados en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Se señala que en Alemania se prohibieron tanto el partido nazi como el comunista desde el principio. En España, en cambio, persiste el legado de la Transición, que dificulta definir con precisión los límites de la libertad de expresión sin afectar derechos fundamentales. El ponente reconoce la necesidad de evitar la humillación a las víctimas, como se hizo con el terrorismo, pero advierte que cualquier norma debe elaborarse con extremo cuidado para no repetir errores del pasado.