El esfuerzo físico de los mariscadores de Noya eleva el precio de los berberechos
Los mariscadores y mariscadoras de Noya inician su jornada laboral al alba, alrededor de las siete y media de la mañana, para extraer berberechos de la ría. Antes de comenzar la recolección deben caminar una media de dos kilómetros en terreno difícil, un trayecto que se complica por la humedad y el frío. El trabajo está condicionado por las mareas: entran cuando baja la marea y salen cuatro horas después, cuando el agua regresa. Durante ese tiempo realizan un esfuerzo físico repetitivo que afecta especialmente a muñecas, codos y espalda, además de soportar condiciones climáticas adversas. Los propios trabajadores señalan que el precio del berberecho refleja el desgaste físico y el riesgo que conlleva la actividad, y recomiendan conocer el esfuerzo real antes de juzgar su coste.