El 7 de junio de 2004 la familia Barrio fue brutalmente asesinada en su domicilio de Burgos. Salvador, agricultor y político local, recibió cincuenta puñaladas; su esposa Julia, diecisiete; y su hijo Álvaro, treinta y dos. El asesino entró sin forzar la puerta, se aseó en la vivienda y desapareció dejando únicamente una huella de zapatilla ensangrentada.
Las primeras sospechas recayeron sobre el hijo Rodrigo, que esa noche dormía en un internado, pero fue liberado por falta de pruebas. Tres años después la investigación apuntó a un vecino de Bureba conocido como El Chiqui, con quien Salvador mantenía un conflicto por lindes de tierras. En su casa se hallaron llaves de varias viviendas y moldes para copias, y calzaba el mismo número de pie que la huella del crimen.
Sin embargo, la ausencia de ADN impidió su procesamiento. El caso fue archivado en 2024 y la familia sigue reclamando justicia por el triple asesinato que conmocionó a la ciudad.