Con 18 años, Juan se prepara para la danza de los zancos en Anguiano
Juan, un joven de 18 años, se prepara en su casa para participar en la danza de Anguiano. Se pone el pantalón, las zapatillas y la camiseta, y pide ayuda a su padre para ajustar el fajín con la tensión necesaria. Después se dirige a la iglesia para completar el atuendo con el chaleco de colores, que representa la alegría de la danza, y las enaguas que proporcionan vuelo y estabilidad durante la bajada. Los danzadores utilizan zancos de madera de 50 centímetros de altura. La tradición, transmitida de generación en generación, ha sido declarada Patrimonio Cultural por la UNESCO y consiste en descender una cuesta manteniendo el equilibrio.