El cambio climático derrite los últimos neveros de La Covatilla en pleno julio
Un grupo asciende desde la estación de esquí de La Covatilla hasta los últimos neveros que aún resisten a mediados de julio. A 2330 metros de altitud la temperatura ya supera los 24 grados y la nieve se derrite visiblemente. Los participantes destacan el papel de las turberas como reserva de agua durante el verano y acceden al interior de una cueva de hielo donde el agua gotea desde el techo. El grosor del hielo supera los dos metros en algunos puntos. El reportaje subraya cómo estas formaciones, habituales hace años, son cada vez más escasas por el aumento de las temperaturas.