Diego, que siempre ha disfrutado de la playa, reconoce que los veranos se han vuelto cada vez más difíciles de soportar por las olas de calor prolongadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística que menciona, el acceso al aire acondicionado refleja una clara brecha de ingresos: el 85% de los hogares con rentas altas cuenta con él, frente a solo el 30% en barrios humildes.
El entrevistado describe cómo el calor afecta tanto al rendimiento físico como al estado mental, generando cansancio acumulado y dificultando el trabajo cuando no es posible teletrabajar. También expresa temor por el futuro, señalando que el urbanismo actual ignora el cambio climático y que las consecuencias serán peores para quienes tienen menos recursos.