El calor extremo amenaza las cosechas españolas tras un invierno lluvioso
El campo español atraviesa una situación paradójica este mes de mayo. Después de un invierno extraordinariamente lluvioso que incrementó un 24,5% el nivel de los embalses, las temperaturas extremas están poniendo en peligro las cosechas. El trigo está sufriendo el fenómeno conocido como asurado, que detiene la formación del grano y lo arruga por el viento seco. El olivo experimenta abortos masivos en sus flores antes de cuajar el fruto y los almendros ven cómo sus frutos se deshidratan y se convierten en pasas inservibles. Esta inestabilidad climática ya generó el año pasado el segundo peor ejercicio de la historia para el seguro agrario, con más de 803 millones de euros en indemnizaciones. El Ministerio de Agricultura ha previsto 315 millones de euros en ayudas para el plan de seguros de este año.