Doña Matilde ha pasado por molestias recientes que se disiparán en unos días, según un diálogo revelador. Todo permanece en el mismo punto, con confesiones de haber obtenido ganancias por obedecer órdenes, invocando incluso el perdón divino.
Se produce un emotivo intercambio de promesas: hacer de la criatura la más querida del mundo, con reciprocidad asegurada. Sin embargo, persiste la sombra del engaño, ya que una 'desgraciada' continúa creyendo que está encinta.
Este fragmento captura la intensidad de una trama clásica de telenovela, llena de intrigas familiares y secretos a punto de estallar.