Rafael confiesa el asesinato del tío Domingo para proteger a Luisa
Rafael admite ante otro personaje haber sido el autor del asesinato del tío Domingo. La confesión se produce en un contexto de alta tensión emocional y el protagonista insiste en que su motivación fue proteger a Luisa y a Baristo. El diálogo no aporta más detalles sobre las circunstancias del crimen ni sobre las identidades completas de los implicados.