Un amigo cercano de Adriana rememora con amargura el parto de su hija María. Las parteras lo echaron de la alcoba porque la niña venía de nalgas, considerándolo un estorbo pese a que él solo velaba por el bienestar de su amiga.
Aunque accedió sin protestar, priorizando la salud de Adriana, hoy lamenta profundamente no haber presenciado el nacimiento. 'No viste nacer a María', le reprochan, y él admite: 'Lo que me hubiera gustado'.
'Para ella era un estorbo', explica, pero asegura que en la actualidad no se marcharía de la habitación bajo ninguna circunstancia.