En 2020, una activista impulsó una campaña dirigida al Zoo de Barcelona y al Ayuntamiento para trasladar tres delfines a un santuario marino. La iniciativa acumuló más de 56.000 firmas en Change.org en pocos meses.
Sin embargo, los animales fueron enviados de forma repentina a un zoo en Atenas, Grecia, donde continúan realizando espectáculos. Recientemente, ese centro enfrenta denuncias por malas condiciones.
La promotora de la campaña se mostró frustrada, cuestionando por qué no se les dio una mejor vida en lugar de otro tanque. Explicó que santuarios marinos son áreas oceánicas gestionadas por expertos para cetáceos nacidos en cautiverio, permitiendo una existencia cercana a la libertad sin shows ni natación circular en espacios reducidos, comparables a cabinas telefónicas para humanos.