Las frutinovelas han tomado por asalto las redes sociales. Aparecen en cualquier momento, incluso al ir al baño y mirar el móvil, según cuenta un usuario en un monólogo viral.
En un ejemplo hilarante, una fresa llega a casa con su monitor de CrossFit alegando que se le hizo tarde en el gimnasio. El marido, confiado, la invita a dormir en el cuarto de invitados, pero la fresita lo manda a él allí mientras se queda con el entrenador.
Desde su cama, el cornudo escucha aplausos que cree de vecinos alborotadores, pero al día siguiente descubre la verdad: eran ventosas en acción. Las fresas salen despeinadas tras una noche de 'fresas con nata'.
'No son historias bonitas, son historias muy chungas', concluye el narrador, capturando el absurdo de estas parodias frutales.