El protagonista de esta entrevista rememora su adolescencia en Alcalá, un pueblo donde vivió la soledad por su orientación sexual. En el instituto, no sufrió bullying directo, pero se sintió aislado al no ver a otros homosexuales abiertamente, solo algunos ocultos.
Su salvavidas fue Belén, su amiga inseparable a la que llama cariñosamente mariliendre. Juntos eran uña y carne, y gracias a ella evitó hundirse en ese entorno.
Internamente, se repetía que no hacía nada malo, comparando sus sentimientos con los de sus amigos que hablaban de chicas como Cristina Rivera. 'A mí me gustan mis amigos', se decía a sí mismo con 14 o 15 años.
La falta de referentes en televisión agravaba todo: 'No había ningún maricón en la tele'. Solo más tarde llegó Boris, que marcó un antes y un después en la visibilidad.