Querido cuerpo: te pido perdón por haberte hecho trabajar bajo presión
Una escritora publica un mensaje personal dirigido a su propio cuerpo tras notar los primeros síntomas de enfermedad justo después de entregar las últimas revisiones de un libro. En el texto reconoce que el estrés acumulado ha pasado factura y pide disculpas por haber obligado al organismo a seguir funcionando bajo presión. La autora enumera las pruebas superadas por su cuerpo: media pérdida de sangre, seis cirugías seguidas, infecciones y cicatrizaciones rápidas. Destaca también que lo ha alimentado con ideas feministas, lo que considera una protección frente a la presión estética constante. El mensaje concluye con una invitación implícita a permitir que el cuerpo descanse o enferme incluso cuando hay trabajo pendiente, sin esperar a que terminen las obligaciones.