Líderes políticos de todo el mundo recurren a la religión para legitimar y amplificar sus decisiones, según un análisis que repasa casos emblemáticos.
En India, la Constitución define al país como una república soberana, socialista, laica y democrática, pero Narendra Modi impulsa desde hace más de una década el Hindutva, un proyecto que defiende la India auténtica como hindú.
Rusia presenta un caso sofisticado: Vladimir Putin ha forjado una alianza calculada con la Iglesia Ortodoxa Rusa para reforzar su poder.
Aunque China es oficialmente atea y comunista, Xi Jinping promueve el Renacimiento Cultural Chino, recuperando elementos del confucianismo como guía de valores para un gobierno estable y armónico.
En Israel, el gobierno de coalición ultraderechista liderado por Benjamin Netanyahu ha intensificado un mesianismo político, hablando de preparar la llegada del Mesías en ese territorio.
Estados Unidos, pese a la separación formal entre Iglesia y Estado, mantiene un lema oficial 'In God We Trust' en sus billetes y una sociedad más devota de lo que los europeos imaginan.