Familias latinas construyen hogares verticales para convivir varias generaciones
En muchos países de Latinoamérica es una práctica común que varias generaciones de una familia compartan el mismo hogar ampliado o de gran tamaño. Esta convivencia se da en viviendas donde abuelos, tíos, primos y padres habitualmente coexisten en espacios contiguos pero separados dentro de la misma construcción. En Venezuela, por ejemplo, es frecuente que estas casas crezcan verticalmente. Según relatos locales, las viviendas cuentan con una platabanda o azotea que se utiliza para construir pisos adicionales, destinados a nuevas familias dentro del mismo grupo familiar. Esto permite mantener la cercanía y la unión familiar sin perder privacidad entre los diferentes núcleos. Este modelo de convivencia, descrito como una especie de “tribu urbana”, refleja las fuertes tradiciones de solidaridad y apoyo mutuo que caracterizan a estas sociedades. Aunque cada familia tiene su propio espacio para dormir o cocinar, el conjunto se organiza para facilitar la interacción y el cuidado conjunto, incluso en espacios como el cementerio familiar. De este modo, la arquitectura popular regional responde tanto a las necesidades habitacionales como culturales, fomentando un estilo de vida intergeneracional que combina lo comunitario con lo privado.